
Una tarde de invierno, Adrián jugaba alegremente con sus amigos. Se divertían con la nieve haciendo un muñeco con ella.
¡Qué precioso!

Cuando terminaron, David tuvo una gran idea, lanzó un copo de nieve a Juan, él también hizo una bola y se la tiró. Todos jugaban lanzando bolitas de nieve hasta la hora de la cena.
¡Fue un día inolvidable para los cuatro amigos!
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